Una
forma de sumarse al espíritu de Kioto que entra hoy en
vigor es que cada ciudadano adopte "protocolos
personales", sobre todo en el hogar, para luchar a
diario contra el cambio climático.
Para conseguir un consumo "eficiente y
responsable", el Instituto para la Diversificación y
el Ahorro de la Energía (IDAE) recoge en su "Guía
Práctica de la Energía" consejos en todos los
campos de la vida cotidiana, pero insiste en el hogar,
donde se consume el 15 por ciento de la energía española.
Ese consumo conlleva un gasto medio de 650 euros por
hogar y una emisión a la atmósfera de hasta 5 toneladas
de CO2 anuales.
Por eso recuerda que 20 grados son suficientes para
mantener el confort en una vivienda en invierno, y para
ventilar basta con tener 10 minutos las ventanas abiertas.
El resto puede considerarse "pérdida de energía".
Lo mismo ocurre con la refrigeración en verano: 25
grados son "una buena temperatura" para el hogar
y para mantenerlos podría bastar con bajar los toldos y
las persianas.
Otro punto importante es el agua, ya que, insiste,
un
grifo abierto un minuto consume unos 6 litros y uno que
cierra mal y gotea puede perder 100 litros de agua al mes,
el equivalente a dos duchas completas.
Respecto a los electrodomésticos, se recomienda no
adquirir equipos más grandes de lo que se necesitan y que
siempre sean de máxima eficiencia energética.
Al utilizarlos hay que recordar que
no deben meterse
alimentos calientes en el frigorífico, que las puertas
deben mantenerse abiertas el mínimo tiempo imprescindible
y que hay que descongelarlos antes de que el hielo supere
los 3 milímetros.
Las cargas completas de la lavadora, siempre con agua
fría; secar la ropa al sol; y planchar cuando haya una
cantidad suficiente de ropa y no "al día",
son otras contribuciones a la lucha contra el cambio climático.
En cuanto a los ordenadores, lo mejor es elegirlos
con sistema "Energy Star", apagarlos ante
ausencias de más de 30 minutos, y optar por el
salvapantallas "más ecológico", es decir, el
negro total.
En cuanto a iluminación, el IDAE recuerda que
en un
año la lámpara de bajo consumo ahorra 14,6 euros y evita
a la atmósfera casi media tonelada de CO2.
En el trabajo, lo más ecológico es aprovechar caras
en blanco de papeles ya utilizados, revisar los textos en
pantalla antes de imprimirlos o subir y bajar por las
escaleras en vez de usar el ascensor.
Y en casa, se debe aplicar la regla de las "erres",
es decir "reducir, reutilizar y reciclar" porque
cada botella que se recicla ahorra la misma energía
que gasta la televisión puesta tres horas.