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EL
ENTROIDO OURENSANO, ESTAMPAS
DE LO ANCESTRAL.
La revista Auria, revista mensual de Caixanova,
en su número de Febrero del 2002 año V , publica un artículo sobre
"El entroido Ourensano, estampas de lo
ancestral" que firma en el Texto
Tomás
Vega Pato y que presenta fotografías de José
Paz, Carlos Vázquez y Natalia GonÇalves.
Ver el artículo.
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EL ENTROIDO OURENSANO.

El entroido ourensano.
estampas de lo ancestral.
Texto: Tomás Vega Pato.
Fotografías: José Paz, Carlos Vázuez
y Natalia GonÇalves.
Revista: Auria. Febrero 2002. Año V.
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Texto:
Tomás
Vega Pato.
Fotografía:
José
Paz, Carlos Vázquez, Natalia GonÇalves.
"Quien dice Carnaval, lo dice todo"
Julio Caro Baroja.
Después de una
década de incertidumbre en la que los ourensanos comenzaron a
mirar hacia el sur y a vestir de desfiles de plumas, lentejuelas y
exóticos abalorios un carnaval que parecía perder su sentido
ancestral y propio, con el comienzo del nuevo siglo se nos antoja
que hemos comenzado a darnos cuenta de que la exaltación de lo
propio es en donde se encuentra el verdadero sentido de nuestras
manifestaciones culturales, esas que marcan los ciclos de nuestra
vida. En este contexto, pese a celebrarse en unas fechas
inusualmente adelantadas, Ourense ha empezado a dejar a un lado el
carnaval y durante este año se ha dedicado a vivir el Entroido
mirando hacia sus propios biorritmos. Buena muestra de ello lo dan
estas estampas que quedan recogidas al amparo del extracto de
trabajo recuperado de Tomás Vega Pato que sirve para aproximar al
lector a un mundo en el que la trasgresión, la desinhibición y
la diversión, al multiplicarse en colectivo, se transforman en
una policromía humana de gran vistosidad y estética.
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Los
peliqueiros hacen pasillo a la salida de la misa dominical de Laza.
La frase de Caro
Baroja es un buen comienzo para adentrarse en la descripción del
Entroido ourensano. El entroido
llega hasta nuestros días por la fuerza de la pervivencia de ancestrales
ritos y arraigadas creencias cuyo origen se pierde en la noche de los
tiempos, y por la característica idiosincracia del pueblo gallego, tan
apegado a las tradiciones. Ello propicia a su vez que en algunos lugares se
conserve, sino en su más genuina pureza, si con pocas alteraciones
referidas a aspectos no esenciales. La desaparición de manufacturas y
materiales tradicionales implicaba la necesaria aceptación de lo
disponible, así vemos sustituidos tejido, calzado, adornos, etc. Esto no
es negativo, como a primera vista pueda parecer, pues aspectos tales como
colorido, aligeramiento de peso de ciertos atavíos y perfeccionando de
máscaras, resultan favorecidos.
UN BIEN CULTURAL Dicho lo
anterior podemos deducir que el Entroido Ourensano puede considerarse un
bien cultural, legado en condiciones óptimas para su perpetuación.
No obstante esta circunstancia no es extrapolable a la totalidad de la
geografía provincial, pues en gran parte de la misma se ha dejado de
celebrar, lo cual no implica necesariamente su pérdida, sini abandono, y
la experiencia nos hace optimistas respecto de su recuperación que si no
se alcanza a ser absoluta, si será considerable. Basta con se tenga el
acierto de recoger lo que generaciones que nos preceden puedan
trasmitirnos.
¿FIESTA
O ARTE? Conviene
aclarar antes de continuar que cuando nos referimos al Entroido, nos
estamos limitando exclusivamente al carnaval histórico, puesto que en un
aspecto más moderno existen como en otros puntos de l geografía
española celebraciones más o menos importantes. El objetivo que aquí se
pretende es mostrar al visitante un aspecto singular, casi insólito, de
un folklore ancestral de una gran vistosidad , con actuaciones que uno no
sabe muy bien cómo calificarlas, ya que aspecto como la danza, la
declamación y la dramatización, además de una bellísima estética,
están presentes. El Entroido conservado se centra
en el espacio ocupado por una imaginaria franja cuyo eje mayor se alinea
en dirección nordeste-sureste. Incluye los valles de A limia y Monterrei,
vale alto de Laza y tierras de Conso, Manzaneda y Viana. Los municipios
comprendidos son: Xinzo de Limia y Sarreaus; Laza y Vilariño de Conso,
Manzaneda y Viana. Todos ellos con
gran poder de convocatoria, llegando a concertar en los días grandes
varios millares de personas cada uno.
Espectacular imagen de la concentración que
generan las pantallas en Xinzo de Limia. (En esta fotografía, por
razones técnicas de escaneo, solo se ve la mitad de la
fotografía, que ciertamente es espectacular. Ver en la revista citada
más arriba).
EL
ESPECTÁCULO
El no
iniciado o desconocedor de las manifestaciones del Entroido se sentirá de
inmediato atraído, subyugado por las singularidades que está
presenciando. Unas veces será el sonoro ritmo de bombos, tambores y otros
instrumentos como cuernos y cornetas, que incrementado por la percusión
en objetos metálicos, convierte el sonido en estruendo. Los personajes
centrales danzan, saltan como si estuvieran en trance.
Cuando el espectáculo alcanza el climax, el público enardece, se mezcla,
interviene y se transforma. Esto tiene particular efecto en la zona de
montaña, donde los profundos cauces y las elevaciones amplifican hasta lo
inenarrable el sonido. Otras veces el acto reviste características
insólitas, con costumbres que sorprenderán al visitante y que tendrá
que aceptar y compartir para comprenderlas. En cualquier caso pronto se
sentirá partícipe y no espectador. La tradición es aquí realmente
rigurosa. Los personajes, de un intenso atractivo, y el medio en el que se
desenvuelven los acontecimientos nos trasladarán a épocas pretéritas y
nosotros no haremos otra cosa que dejarnos llevar lamentando interiormente
que todo esto sea tan poco duradero y pensaremos irremisiblemente en el
próximo año. En otros lugares el Entroido
es un espectáculo más remansado, aunque no menos intenso por ello; más
profuso en participantes y escénicamente más ordenado. Es un
espectáculo, más de conte`plación que de integración, aunque este
último sea una constante en todo el Entroido. Influye en el hecho de
sentirse espectador, una especial circunsytancia que son los grandes
desfiles de corte moderno y fiestas paralelas a lo tradicional.

Boteiro
y tamborreiros en el desfile de Vilariño de Conso.
GASTRONOMÍA Consiste
esencialmente en productos de la matanza del cerdo, como chorizos,
cachucha, ceboleiros, etc. Algunos de éstos son específicos de ciertas
comarcas, como la androlla, el botelo y el bandullo.
También existen dulces como el bolo, las orellas de frade, las tostas, la
bica blanca, etc. Desde hace unos
años, el cabrito pasó a formar parte de la gastronomía del Entroido, en
lugares como Laza y Vilariño de Conso.
Sin pretenderlo hemos ido narrando las características de los distintos
entroidos en un preciso orden, y lógica secuencia que se inicia en la
montaña para ir bajando a los valles.
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Los "chocallos",
"encaixes", "pondones" y medias de fantasía
ayudan a dar vistosidad al traje de cigarrón.
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Las "gargolas"
salieron este año por primera vez en Celanova.
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EL
TIEMPO DE ENTROIDO
Debemos ampliar ciertos datos, pues seguramente el que todavía no haya
tenido la oportunidad de vivir alguno de ellos, acostumbrado a lo que
es más común, tendrá en la mente los tres días conocidos:
domingo, lunes y martes de Carnaval. Sin embargo, no es así, ya que el
Entroido viene precedido de actos propios del mismo desde fechas muy
anteriores. En la mayor parde de los casos comienza en enero aprovechando
ciertas festividades religiosas como: San Amaro, San Sebastián, etc. Si
recordamos de nuevo a Caro Baroja veremos que dice que el carnaval no
existiría si la cuaresma; de igual forma no se habría consolidado sin
connivencia con la religión.
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| Sombrero "emplumado"
de los Felos de Maside |
La harina es un elemento
esencial en los entroidos de Verín y Laza. |
A medida que nos aproximamos a
los días principales van apareciendo otros; domingo fareleiro, domingo
oleiro, jueves de compadres o lardeiro, etc., días en los cuales tienen
lugar las celebraciones tan interesantes y tan densas como los tres días
grandes, que este año se nos fueron, dejando estas hermosas estampas de
lo ancestral.
La "farrapada" y la bajada de la
"morena" provocan una batalla campal de barro, harina y
hormigas en Laza.
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