Nota importante : este artículo fue publicado en La Región, periódico local de Ourense, el martes 16 de febrero de 1999.
Lo firma Francisca Castro. Lo reproduzco simplemente por que me gusta. Enhorabuena a la autora, que según deduzco fue la pregonera del Carnaval de Ourense-1999. ( Espero le parezca bien que copie su artículo. Seguro.).
En Ourense tienen mucho arraigo estas fiestas, y cada vez más : Verín, Xinzo y Laza se llevan la palma, y los demás los golpes, cuando se ponen a tiro, con premeditación y alevosía, pero no dañan ni las pantallas, ni los peliqueiros ni los cigarróns. Aunque antiguamente en las fiestas Lupercales - donde también había buenos percales- les pegaban con una piel a las mozas, y ellas se dejaban creyendo que con ese sacrificio conseguían la fecundidad. Ahora no es por eso. En otros pueblos sin tanta fama, también cardan la lana, por ejemplo los Felos de Maside, que vuelven a resurgir, aunque este año demuestran poco sentido del humor en estas fechas en que el cerdo va tan unido al carnaval y también que debe estar permitido "casi todo" lo que sea alegría y buen humor. Estos Felos al ver un cerdo se confundieron de tocino y se lo tomaron tan a pecho como si fuese una "felonía" y a poco más se lo hacen pagar al alcalde de O Carballiño dándole con el vergallo; el pagó otro cartel según creo.
En Maside también había los "Borrallosos" que eran más sencillos. Iban a pie ( pues los "caballeros Felos" van a caballo) con la ropa puesta al revés y las caras llenas de ceniza; de ahí lo de borrallosos".
Cuando la naturaleza despierta después del dormido invierno, el "antroido" viene a ser la celebración de ese estampido vegetal de la tierra que se produce todas las primaveras, en el trío: Vegetal, animal y humano.
Es cuando comienzan las maripositas a salir de su crisálida, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, y las gripes nos espantan. Viene a ser la celebración de estas fiestas populares dedicadas a los dioses de la fecundidad ¡ qué no cunda el pánico ! .
El hombre-mujer precisa del carnaval por una necesidad de evasión de la vida diaria, de sus problemas, trabajos, deberes y olé... En el carnaval todo es diferente; se cambia la vida por unos días, se pasa del trabajo a la fiesta, de la seriedad a la diversión, de la tristeza a la alegría, todo es liberación, la máscara quita complejos y timideces ¡ que me lo digan a mí!.
Se olvidan las ataduras, los perjuicios y es un alto en el camino de cada uno, con su careta actúa según le sale de sus entretelas, que a veces no son las más convenientes, cuando echan agua y te ponen como una sopa, o los polvos pica pica, a los que no nos agradan ni los polvos de talco, que aunque no piquen ni te hagan estornudar, molestan. Aquí no existe esa tradición, y se debe respetar la libertad de los demás, aún dentro de la libertad del carnaval, puesto que la máscara es sagrada.
Otra cosa a comentar es cuando tratan de retirar la careta, como me hicieron a mi un año en el Paseo. Iba de pueblerino exagerado, con zuecos, bota de vino, boina, el cigarrillo pegado a la boca de la careta, un gran bastón; cuando me dejaron la cara descubierta me doblé en dos partes hasta que me la volví a poner.
Me sentó como un tiro. Cuando se desea mantener el anonimato nadie tiene porqué desvelarlo. Aún fue peor quien utilizó el anonimato para quemarle la espalda a Casiano que iba a cara descubierta y el pirómano tapado. Esto es hacer muy mal uso del carnaval; les debía caer la cara de vergüenza a quienes actúan así. Claro, cómo iba de perlas...., la envidia es mala consejera.
Una anécdota más de las cientos de ellas que podría contar. Un año me disfracé de Supermán, yo sola, iba hacia la Plaza Mayor por la tarde que había baile, y allí ya encontraría con quien meterme. Al ir por el Paseo y verme los niños me gritaban: ¡ Supermán, Supermán!, y las madres y los padres me daban niños para el recuerdo de la foto, unos en brazos y otros al lado, creí que serían unos pocos; pero todos querían, y en la Plaza Mayor otro tanto de lo mismo, todo el mundo bailando y yo pasando sin recuerdo, claro. Viene un señor con su niño y me dice: Mira no es supermán, es Supermana, es Supermana, y me echó la mano para tocarme, le retiré la mano y le dije : y usted Supermano, métala donde le quepa .... A la vuelta a casa me pusieron como una sopa, una pandilla de niños en el Parque de San Lázaro, en la calle, y yo iba de Supermona voladora, con la capa al viento, dando saltitos para hacer el vuelo más voraz, y deseando llagar a casa porque estaba "estroncada", llegué encima tiritando, pero con humor y que no me decaiga.
Este año Cultura, que lleva el edil Aurelio Gómez Villar en Ourense, "echa el reto", con las actividades que organiza en estas fiestas: Más de 20 charangas, cinco orquestas e iluminación; exige una participación activa de los ciudadanos y dentro de esa exigencia está la de una ciudadana nombrada a dedo y como novedad para que el día 12 lea el pregón, y cuyos méritos son los que ven ellos, lo de ser "carnavalista" de pro, eso sí, y eso que iba siempre con la cara tapada.
¡Qué pena ! no poder participar en el concurso del Día de los Enamorados, eso sí que me agradaría mucho; una puede estar enamorada permanentemente sin ser del demonio, del mundo y de la carne, ¿ de quién? : Del pescado. Pero no hace pareja. Despues de leer el programa me encantaría participar en todo, con la cara tapada, claro soy más yo. Hay también una pasarela de disfraces programada para hoy a las ocho de la tarde, pero como Casiano no me cure este triple esguince, estoy perdida.....
Por favor, no se pierda este carnaval, es el último del milenio, después ya somos europeos y despediremos a nuestra querida peseta por "ecu" y todo será eurová, euroviene. Pásenlo muy bien en estas fiestas, sean buenos y sobre todo caritativos con las novatas.......